Orgía en el equipo de Rugby

Míralos jugar y no verás nada raro. Corren, se gritan y se pasan el balón. Son un equipo de rugby como otro cualquiera.

Hay jugadores jóvenes, otros no tan jóvenes y sus mujeres y novias miran los partidos desde el borde del campo. Todas ellas muestran en sus caras cierto aburrimiento.

Y sí. He dicho novias y mujeres. Porque todos ellos tienen vidas hetero, con sus parejas, esposas y, algunos, hasta con hijos.

Pero el partido acaba y estos jugadores, después de celebrar una victoria o sacudirse una derrota, se retiran al vestidor para volver a ponerse sus ropas de calle.

Los vestuarios de los centros deportivos son todos más o menos iguales, ¿Verdad? Tienen duchas, algunos bancos, colgadores…

Sin embargo, este vestuario es diferente. Y no hablo de cómo es por dentro. Hablo de una diferencia que no puede explicarse con palabras. Lo envuelve una magia que transforma a todo el que entra.

Es probable que cuando llegues a él veas a un jugador arrodillado comiéndole la polla a un compañero. Sus esposas están fuera charlando, y ellos están dentro dándose placer. 

Es un lugar donde el tiempo se difumina, al igual que la consciencia del que entra dentro de este espacio. El instinto te domina y te provoca impulsos muy animales.

Sexo en grupo entre hombres

Mientras unos se duchan, un compañero está a punto de sacarle la leche a su amigo pajeando fuerte su polla. En medio del vestuario. Cuando tiene la leche en la boca, se la escupe en la mano. El propietario de la leche la sorbe un poco y el que ha hecho la mamada vuelve a engullir el semen de su mano como si fuera un vaso de chupito.

Y todos los demás actúan de forma natural, como si aquello no estuviera pasando. O mejor aún, como si fuera un acto corriente, algo común.

Es frecuente que coincidan varios jugadores en un mismo cubículo de ducha. Pero nadie dice ‘está ocupado’. 

Los jugadores se enjabonan los unos a los otros y rápidamente se buscan las pollas para acariciarlas y notar cómo se van poniendo duras.

Aceleran las sacudidas a la polla y, cuando notan que un compañero ya está totalmente con el rabo tieso, empieza el juego. 

Sexo múltiple en la ducha del vestuario

En una ocasión, un jugador se puso cara la pared de la ducha y otros tres compañeros se iban turnando para follarle el culo. 

El que la tenía más grande hizo jadear de lo lindo a este sumiso que se giró en la ducha y se le corrió bien adentro en el culo. 

Cuando le retiraban las pollas corridas de dentro, un buen chorro de semen salía hacia el exterior, pero el siguiente empezaba su turno y se corría dentro del mismo modo. 

Empieza la orgía en el equipo de rugby

En el vestuario los nombres no existen. Tampoco las preferencias. Fluyes y follas. Te follan y tragas. 

Cierto día, los primeros en llegar se desnudaban y se quedaban de pie, en silencio, como en trance. 

Cuando llegó la otra mitad de jugadores, se arrodillaban frente al primer compañero que encontraban y empezaban a dar lametazos a la polla del jugador que permanecía erguido.

Pronto se formó la escena: doce jugadores de rugby bien fornidos de pie y el resto arrodillados lamiendo las pollas de sus compañeros. Incluso alguno de los jugadores de pie tenía dos bocas para su verga.

Los jugadores de rodillas se ponen ansiosos de verga

Primero lamían suavemente, por los lados. Luego se iban poniendo más ansiosos y de lametazos pasaban a meterse el glande en la boca y succionar fuerte hacia fuera, para atraer bien la sangre hacia la polla y ponerla bien dura, con el glande bien sensible.

Era una orgía de felaciones. 

Los jugadores que estaban de pie, agarraban por la cabeza a los compañeros que chupaban y les imponían el ritmo y profundidad a la que tenían que chupar. 

El vestuario en aquel momento era un coro de jadeos de placer y sonidos guturales de hombres que chupaban profundo y tragaban saliva. Gag, gag, gag.

La orgía acaba en orgasmos

Uno de los jugadores sucumbió a tanto placer y alcanzó el orgasmo. Agarró del pelo al que se la estaba chupando, apartando un poco su cara. El que estaba chupando entendió la señal y cerró los ojos, abrió la boca y sacó la lengua tanto como pudo. Estaba conforme con recibir toda la leche en la cara.

Densos chorros de semen salieron disparados hacia la cara del sumiso arrodillado. 

El primer chorro le cruzó la cara. Impactó en el nacimiento del pelo y le dibujó una raya blanca y viscosa por el ojo cerrado, siguió trazando camino cerca de la nariz, y un tercio le entró en la boca. 

En las orgías de un equipo de rugby siempre se quiere más leche

Cuando el sumiso notó la leche en la boca, la cerró ansiosamente para tragar, pero la segunda descarga de esperma le fue directamente a la boca, que le impactó en los labios juntos, provocando que la leche cambiara de dirección y le trazara otra raya blanca en la barbilla.

El sumiso, que sintió que había desaprovechado el segundo chorro de semen, volvió a abrir la boca, y ahora su compañero le metió toda la polla en la boca para que no se derramara más leche. Y este acabó descargando toda la leche en la boca del sumiso, que salía ya más lentamente sin chorros a presión. El sumiso acabó de tragar bien el semen con los ojos cerrados y respirando por la nariz profundamente.

Pronto, el resto de jugadores que recibían felaciones también se empezó a correr.

Todos los jugadores acaban tragando leche

Al igual que la primera pareja, los que yacían arrodillados empezaron a recibir las descargas de semen de sus compañeros. Algunos optaban por recibir la leche en la cara, otros por seguir chupando hasta que notaban a su compañero ponerse tenso, y notar como la leche empezaba a brotar de la polla que estaban chupando. 

Ninguna gota de esperma tocó el suelo. 

Toda la leche de los que estaban de pie, acabó en la cara de los sumisos, o bien, afablemente engullida. Incluso los que recibieron la leche en la cara, recogían los chorros de semen de su cara con los dedos para relamérselos y acabar tragando la leche.

Los jugadores arrodillados que compartían una polla, escogieron recibir la leche en la cara y luego lamerse las caras el uno al otro, hasta que la cara quedaba bien limpia de semen.

Fin de la orgía masculina

Y cuando todo el semen de los jugadores que habían recibido una felación quedó bien relamido y tragado, todos los muchachos desfilaron como zombis sexuales hacia la ducha, pues este vestuario mágico es lo que hacía: jugar con las conciencias de los jugadores y moldearlas para que se convirtieran en seres ansiosos de verga y leche.

En la siguiente semana, los jugadores que habían estado arrodillados, eran los que recibían la mamada y repartían su leche. Y el vestuario, este ente, disfrutaba intercambiando roles y provocando estas escenas grotescas, orgiásticas. El vestuario era el artista de la orgía en el equipo de Rugby.

Después de la orgía en el equipo de Rugby ¿De vuelta a la vida hetero?

Los jugadores salían del vestuario pensando que habían pasado un rato estándar con sus compañeros. Nada quedaba en su memoria. 

Salían, se encontraban con sus parejas, las besaban y se iban a casa. 

Por la noche hacían el amor con sus mujeres. Tenían aún energía para ponerlas a perrito y follarse a sus chicas por detrás. Ironías de la vida, quizás un par de horas antes, habían sido ellos los que estaban a cuatro patas o chupando una polla.

Quizás alguno de ellos, notaba algo viscoso entre sus piernas cuando se relajaban en la cama, pero al no encontrarle explicación, lo olvidaban y no le daban más importancia.

El vestuario de las orgías sigue esperando

Y el vestuario, que quedaba frío y a oscuras cuando todos se iban, esperaba impaciente el próximo día de entrenamiento. Hibernaba como un oso polar. 

La próxima vez que se encendieran las luces y entraran por la puerta los jugadores, sería una nueva oportunidad para someter esas almas a sus juegos perversos. Quizás sometería a un par de ellos a una sodomización triple mientras los otros miran o tumbaría a un par de ellos en el suelo, siendo manoseados por los demás jugadores sin excepción. 

Quién sabe si la orgía en el equipo de rugby se da en otros lugares

Quizás abunden más espacios así en donde vivimos. Puede que este vestuario no sea un sitio único. 

¿Es posible que ya hayamos estado en un sitio así? ¿Quizás una biblioteca? ¿La zona de descanso de nuestro trabajo?

Tenemos que ahondar en los más profundo y secreto de nosotros mismos… ¿Nos gustaría saber que ya hemos sido presas de un lugar con esta magia?

Saber que hemos sido dominados por un grupo de hombres. Saber que hemos formado parte de una orgía caótica y hemos acabados rellenitos de leche.

Quizás nuestros pies busquen sin parar lugares así cada día. Deseen el placer de la orgía de este equipo de Rugby.

Donde uno es esclavo… ¿O libre?

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